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Desafio – Após o turbilhão de emoções e descobertas

Desafio – Após o turbilhão de emoções e descobertas

Imagino que é normal, comum a todo viajante embora cada qual lhe imprime uma cor e sabor diferente.

Toda viagem nos envolve em um clima lúdico, de grandes expectativas e alegrias. Nesta última, preciso compartilhar tantas coisas embora seja preciso recortar e só escolhi anedotas breves.

Vamos lá, todos imaginando aqueles relógios moles, as moscas posando encima de cada objeto, grandes bigodes em fim…. Bandeira verde!

Para entrar geográfica e linguisticamente próximos, o contarei em espanhol. Sugiro seja lido em voz alta, estimula a fluidez e correta pronunciação:

a – Es muy difícil imaginar que estamos a 58km de Granada e no visitamos Guadix.

 Imperdible por sus ruinas románicas, sus construcciones casas/cueva, Iglesia /cueva y cerrar el paseo con su imponente catedral ocre, reminiscencias de Bologna. Fue inspiración para la actual Catedral de Granada. Por lo tanto, a no olvidarse, recomendadísimo.

b – Al recorrer la Alpujarra  en mayo es posible sentirse rodeado de amapolas entre aquellos postes con rayas de diferentes colores.

Saben para qué? En época de nieve registran su altura para las informaciones locales y hasta  para el control de los pocos cultivos,protegidos bajo gigantes  viveros.

También verán hortensias pink y anémonas negras.

c – Habrán oído alguna vez hablar de los dulces de caja, pues en el Museo de Ugija hay  hormas con varios cuadrados don eran colocados los dulces caseros.

d – Considerando que son pueblos medievales, construcciones muy primitivas, frentes estrechos, puertas tb. pequenas me sorprendió la altura donde colocaban los “llamadores”. Pensé, biotipo alto? Difícil. Naturalmente, pregunté y me explicaron que pasaban los hombres a caballo y esa era la altura  a la que podían llamar.

e – Para los aficionados al Jamón crudo de excelencia… visitar Trevelez es el punto alto. Más de 100 saladareros de Jamón, exposición de millares de jamones colgados, embutidos de todo tipo y ni que decir… los quesos!!!!!!!!!!!!!!! Quesos premiados de cabra, de oveja y tb. de vaca. Los hay  mezclados com los tres tipos de leche.

f – Las casas tienen sus puertas cerradas para protegerse de las altas temperaturas. Además de esa puerta, hay  delante una cortina que, a la distancia, parecen cadenas de metal. Cuando nos acercamos son de un material parecido a un acrílico flexible.

g – No puedo dejar de compartir el uso de aumentativos en el habla diaria y en las placas o carteles de la ciudad: bodegón, chuletón, fondón,etc.

h – Almerimar, es pueblo elegante, sofistado y escogido para vacaciones para algunos privilegiados de la zona especificamente para el verano.

i – Me llamaron la atención algunos anuncios en una reconocida casa de ropa femenina de Adra: Vestidos para celebraciones, Vestidos para Mimos .

j – Parador de Jaen es um escala de placer. Además de la beleza de localización, su construcción, interiores, restaurantes, decoración, y la visita guiada al proprio museo a partir de las 11 hs. En los clásicos cuartos medievales, terrazas de anchas paredes, vista al pueblo,  encuentras una repisa con libros que proponen un trueque con los libros que el viajero este llevando y, haya acabado de leer.

j – Semejante a otros países tb. existía la leyenda del lagarto que devoraba doncellas. Un preso, rellenó la piel de un cordero con pólvora y al comerlo, explotó. Así,  el preso fue liberado de su pena.

k – Continuando en este Castillo, se refierieron a las “ahumadas” era la quema de tomillo, esparto y retama para comunicarse con los aliados , en dias de lluvia  o de intensa neblina .

l – Al desplazarnos de un bloco a otro del castillo, al subir a las torres de defensa, los escalones eran extremamente altos. Dífíciles de subir. Volví a preguntar el porqué… ni imaginan! para dificultar  la subida a los  piratas y después a  los soldados invasores que estaban llenos de armas .

ll – Frente al patio de armas se ve que existía hospital, enfermeria y la mazmorra. Su construcción realizada con el material fuerte y resistente recogido de  los conventos  destruídos en las diferentes contendas y/o invasiones

m – La vida ha cambiado, la densidad demográfica es un hecho, los hábitos también.

Frecuentemente vemos por las calles “abuelos y abuelas” muy, muy mayores,  llevando cochecitos de nietos bebés de un lado para otro. O sea, una generación de padres  que  decidió tener sus hijos con más edad.

Hasta pronto… las anécdotas de FIGUERAS Y Cadaqués, para otro momento.

 

La impostura del arte contemporáneo

La impostura del arte contemporáneo

Los invito a compartir la lectura y recordar alguna situación donde la perplejidad frente a lo que nos anunciaron como “ obra de arte” nos invadió.


Cuando un palo de escoba es exhibido como “objeto estético” en un museo, queda claro que galerías, críticos, mecenas y profesores se han conjurado para engañar a todos y destruir el concepto que tenemos sobre el hecho artístico

Mario Vargas Llosa PARA LA NACION

MADRID – Para olvidarme del Brexit, fui a conocer el nuevo edificio de la Tate Modern en Londres y, como esperaba, me encontré con la apoteosis de la civilización del espectáculo. Tenía mucho éxito, pues, pese a ser un día ordinario, estaba repleto de gente; muchos turistas, pero, me parece, la mayoría de los visitantes eran ingleses y, sobre todo, jóvenes.

En el tercer piso, en una de las grandes y luminosas salas de exposición había un palo cilíndrico, probablemente de escoba, al que el artista había despojado de los alambres o las pajas que debieron de volverlo funcional en el pasado -un objeto del quehacer doméstico-, y lo había pintado minuciosamente de colores verdes, azules, amarillos, rojos y negros, series que en ese orden -más o menos- lo cubrían de principio a fin. Una cuerda formaba a su alrededor un rectángulo que impedía a los espectadores acercarse demasiado a él y tocarlo. Estaba contemplándolo cuando me vi rodeado de un grupo escolar, niños y niñas uniformados de azul, sin duda pituquitos de buenas familias y colegio privado a los que una joven profesora había conducido hasta allá para familiarizarlos con el arte moderno.

Lo hacía con entusiasmo, inteligencia y convicción. Era delgada, de ojos muy vivos y hablaba un inglés muy claro, magisterial. Me quedé allí, en medio del corro, simulando estar embebido en la contemplación del palo de escoba, pero, en verdad, escuchándola. Se ayudaba con notas que, a todas luces, había preparado concienzudamente. Dijo a los escolares que esta escultura, u objeto estético, había que situarlo, a fin de apreciarlo debidamente, dentro del llamado arte conceptual. ¿Qué era eso? Un arte hecho de conceptos, de ideas, es decir de obras que debían estimular la inteligencia y la imaginación del espectador antes que su sensibilidad pudiera gozar de veras de aquella pintura, escultura o instalación que tenía ante sus ojos. En otras palabras, lo que veían allí, apoyado en esa pared, no era un palo de escoba pintado de colores sino un punto de partida, un trampolín, para llegar a algo que, ahora, ellos mismos, debían ir construyendo -o, acaso, mejor decir escudriñando, desenterrando, revelando- gracias a su fantasía e invención. A ver, veamos ¿a quién de ellos aquel objeto le sugería algo?

Foto: Sebastián Dufour

Chicos y chicas, que la escuchaban con atención, intercambiaron miradas y risitas. El silencio, prolongado, lo rompió un pecosito pelirrojo con cara de pícaro: “¿Los colores del arcoíris, tal vez, Miss?”. “Bueno, por qué no”, repuso la Miss, prudentemente. “¿Alguna otra sugerencia u observación?” Nuevo silencio, risitas y codazos. “Harry Potter volaba en un palo de escoba que se parecía a éste”, susurró una chiquilla, enrojeciendo como un camarón. Hubo carcajadas, pero la profesora, amable y pertinaz, los reconvino: “Todo es posible, no se rían. El artista se inspiró tal vez en los libros de Harry Potter, quién sabe. No inventen por inventar, concéntrense en el objeto estético que tienen delante y pregúntense qué esconde en su interior, qué ideas o sugestiones hay en él que ustedes puedan asociar con cosas que recuerdan, que vienen a su memoria gracias a él”.

Poco a poco los chiquillos fueron animándose a improvisar y, en tanto que algunos parecían seguir las instrucciones de la Miss y proponían interpretaciones que tenían alguna relación con el palo de escoba pintado, otros jugaban o querían divertir a sus compañeros diciendo cosas disparatadas e insólitas. Un gordito muy serio aseguró que ese palo de escoba le recordaba a su abuela, una anciana que, en sus últimos años, se arrastraba siempre con la ayuda de un bastón para no tropezar y caerse. A medida que pasaban los minutos mi admiración por la profesora aumentaba. Nunca desfalleció, nunca se burló ni se enojó al oír las tonterías que le decían. Se daba cuenta muy bien de que, si no todos, la mayoría de sus alumnos se habían olvidado ya del palo de escoba y del arte conceptual, y estaban distrayendo su aburrimiento con un jueguecito del que ella misma, sin quererlo, les había dado la clave. Una y otra vez, con una tenacidad heroica, mostrando interés en todo lo que oía, por burlón y descabellado que fuera, los volvía a traer al ?objeto estético’ que tenían al frente, explicándoles que ahora sí, por todo lo que estaba ocurriendo, comprendían sin duda cómo aquel cilindro de madera decorado con aquellos intensos colores, había abierto en todos ellos una compuerta mental por la que salían ideas, conceptos, que los regresaban al pasado y los retrotraían al presente, y activaban su creatividad y los volvían más permeables y sensibles al arte de nuestros días. Ese arte que es diametralmente distinto de lo que era bello y feo para los artistas que pintaron los cuadros de los clásicos que habían visto hacía unos meses en la visita que hicieron a la National Gallery.

Cuando la perseverante y simpática Miss se llevó a sus alumnos a explorar, en esa misma sala del nuevo edificio de la Tate Modern, un laberinto de petates de Cristina Iglesias, yo me quedé todavía un rato frente a este “objeto estético”, el palo de escoba pintado por un artista cuyo nombre decidí no averiguar; tampoco quise saber el título con que había bautizado a su “escultura conceptual”. Pensaba en la difícil empresa de esa profesora: convencer a esos niños de que aquello representaba el arte de nuestro tiempo, que había en ese palo pintado toda esa suma de que consta una obra de arte genuina: artesanía, destreza, invención, originalidad, audacia, ideas, intuiciones, belleza. Ella estaba convencida de que era así, porque, en caso contrario, hubiera sido imposible que asumiera con tanto empeño lo que hacía, con esa alegría y seguridad con la que hablaba a sus alumnos y escuchaba sus reacciones.

¿No hubiera sido una crueldad hacerle saber que lo que hacía, en el fondo, con tanta entrega, ilusión e inocencia, no era otra cosa que contribuir a un embauque monumental, a una sutilísima conjura poco menos que planetaria en la que galerías, museos, críticos ilustrísimos, revistas especializadas, coleccionistas, profesores, mecenas y negociantes caraduras, se habían ido poniendo de acuerdo para engañarse, engañar a medio mundo y, de paso, permitir que algunos pocos se llenaran los bolsillos gracias a semejante impostura? Una extraordinaria conspiración de la que nadie habla y que, sin embargo, ha triunfado en toda la línea, al extremo de ser irreversible: en el arte de nuestro tiempo el verdadero talento y la picardía más cínica coexisten y se entremezclan de tal manera que ya no es posible separar ni diferenciar una de la otra. Esas cosas ocurrieron siempre, sin duda, pero, entonces, además de ellas, había ciertas ciudades, ciertas instituciones, ciertos artistas y ciertos críticos, que resistían, se enfrentaban a la picardía y la mentira, y las denunciaban y vencían. Integraban esa demonizada élite que la corrección política de nuestra época ha mandado al paredón. ¿Qué ganamos? Esto que tengo en frente: un palo de escoba con los colores del arcoíris que se parece a aquel con el que Harry Potter vuela entre las nubes